La motricidad y la motilidad visceral son imprescindibles para el buen funcionamiento del aparato locomotor, neurológico y circulatorio. En consecuencia, hay que mantenerlo muy vigilado y controlado.
Este es un artículo que se va a regir por el estudio de una parte de nuestro cuerpo que está completamente abandonada por la clase médica, en cuanto a movimiento se refiere… La víscera.

Veremos casos que hemos intervenido con osteopatía visceral para, por ejemplo, reducir una lumbalgia por una espasticidad del intestino grueso que había provocado una falta de movimiento peristáltico, en consecuencia, un caos en el tránsito intestinal y sobrecarga fascial y muscular.
O cómo en una psoitis, la falta de movilidad renal hizo que no pudiera tener un buen movimiento el músculo psoas, por lo tanto, la contracción muscular no era posible eliminarla.
O cómo en una hernia discal con sintomatología constante hizo posible un buen movimiento prostático o uretral, junto con otras técnicas osteopáticas y tejido blando, la desaparición del dolor.
Comenzamos con algunas aclaraciones de tipo histológico.
1. Origen de la osteopatía visceral
Se considera el padre de la osteopatía visceral al francés Jean Pierre Barral. Han contribuido sus colaboradores en Francia, Caroline Stone en Reino Unido y Franz Buset en Bélgica.
2. Objetivos de la osteopatía visceral
Cualquier cambio en la movilidad de órganos y vísceras puede desembocar en un trastorno funcional, que si no se corrige se llegaría a hacer una patología. La alteración de la movilidad, tanto en defecto como en exceso, en las vísceras y órganos, conlleva un cambio en el caudal de la circulación sanguínea y linfática, provocando cambios en la calidad de los tejidos, que pueden traducirse en irritaciones o inflamaciones.
3. Causas de las restricciones viscerales
Estas limitaciones del deslizamiento pueden estar causadas por infecciones, intervenciones quirúrgicas, crecimiento anómalo de algún órgano o contracciones de los tejidos que los rodean. Si se producen contracciones en los tejidos que rodean las zonas por las que pasan los nervios y los vasos sanguíneos, pueden producirse fallos en la información nerviosa y en la irrigación.
4. Aplicación de la normalización osteopática
La osteopatía visceral elimina los obstáculos que impiden la normal movilidad y buen funcionamiento de órganos y vísceras mediante las manos del terapeuta, aplicando una diversidad de maniobras y técnicas en:
- El sistema nervioso central, para problemas generales de desequilibrio del sistema neurovegetativo.
- El sistema nervioso vegetativo local, liberando los ganglios nerviosos o de los plexos.
- El órgano en sí mismo, trabajando los diferentes tipos de movilidad que pueden estar afectados.
- Los órganos adyacentes, que pueden alterar las diferentes funcionalidades, por compresión, alteración del flujo sanguíneo o irritación de las fibras nerviosas, (por citar algunos ejemplos).
- La circulación general y local de arterias, venas y sistema linfático.
- Las fascias que rodean, sostienen y retienen a los órganos y vísceras.
- Las estructuras óseas y musculares, que contienen dichos órganos y vísceras.
- Los diafragmas, que regulan las diferentes presiones de las cavidades donde se alojan dichas estructuras.
- Problemas concretos en los que se aplica la osteopatía visceral
- En el embarazo.
- Cráneo del niño y parto.
- Glándulas endocrinas y hormonales.
- Cabeza y órganos de los sentidos.
- Sistema génito-urinario.
- Sistemas digestivo, reproductor y respiratorio.
Cualquier dolor, molestia o tensión que esté afectando el buen funcionamiento de nuestro organismo es susceptible de ser tratado con osteopatía, (y en concreto, con osteopatía visceral), ya que su enfoque holístico nos permite ir más allá de la zona afectada, tratando el cuerpo en su totalidad, para que el conjunto de las partes que componen la unidad del cuerpo humano se vean beneficiadas.
FUENTE: https://www.enbuenasmanos.com/osteopatia-visceral
5. Base anatómica y fisiológica del aparato digestivo
Vamos a proseguir este artículo con breve explicación de la función de cada una de las vísceras que componen nuestro organismo y cómo afecta la falta de movilidad de las mismas.
La víscera es controlada por el sistema nervioso vegetativo, (SNV)

La primera secuencia visceral es la digestiva. Intervienen boca; faringe; esófago; estómago; intestino delgado; intestino grueso; ano.
Es una estructura procesadora de unos nueve metros de longitud, que van asociadas a las glándulas salivales, (bajo la boca); páncreas; hígado; vesícula biliar, (entre hígado y estómago).
Es la base en la que vamos a movernos en osteopatía, aunque añadiremos posteriormente los aparatos uro-genitales.
Toda la masa visceral se mueve por la contracción y distensión de un enorme músculo, el diafragma.

Al tomar aire, (inspiración), el músculo diafragma se hunde, desciende y arrastra a las vísceras. Suele descender unos 8 cm.
Vemos cómo:
- El hígado desciende arrastrado por el centro frénico que hace descender la parte izquierda del hígado y ascender levemente la derecha, (latero-flexión).
- El estómago desciende globalmente, sin embargo, al estar la cápsula diafragmática izquierda más baja que la derecha, el estómago realiza una latero-flexión izquierda asociada a una rotación derecha por la sujeción del ligamento hepato-gástrico, (ligamento que une el hígado y el estómago)
- El colon transverso desciende y efectúa una rotación anterior al ser empujado por el descenso del hígado.
- Los colon ascendente y descendente, efectúan una rotación externa.
- Los riñones descienden oblicuamente hacia afuera a causa del músculo diafragma y la presencia de los músculos psoas, que les sirven de rieles
En la espiración los músculos que participan en la inspiración se relajan, elevándose el diafragma. Las costillas, por acción de los músculos intercostales internos y por su propio peso, caen. El volumen de la cavidad torácica disminuye, los pulmones se estrechan y la tensión en el interior aumenta.
Y con todo lo anterior visto, la buena función de cada una de las vísceras está unida a su movilidad fisiológica, a su buena vascularización y a su correcta inervación. De ahí una de las bases de la osteopatía que dice «la estructura gobierna la función». El deslizamiento que se produce entre vísceras, tanto por la respiración costal como por el movimiento del tronco, está posibilitado por la lubricidad de las envolturas serosas por un líquido seroso. Siendo la serosa de la cavidad abdominal, el peritoneo.
Explicamos que las vísceras no están “sueltas”, sino integradas en un sistema de sostén, deslizamiento y presión que las relaciona entre sí y también con el aparato locomotor. Los principales medios de unión son:
Medios de unión entre vísceras
- Sistema de doble hoja
- Son membranas serosas que envuelven las vísceras.
- Permiten el deslizamiento entre órganos gracias a la lubricación serosa.
- También cumplen una función de contención, mediante un efecto de “ventosa” relacionado con las presiones internas.
- Sistema ligamentario
- Une una víscera con la pared corporal o dos vísceras entre sí.
- Tiene una función de sujeción y contención durante los movimientos voluntarios y respiratorios.
- Citamos un ejemplo: el ligamento hepato-gástrico, que relaciona hígado y estómago.
- Mesos
- Son pliegues presentes en la cavidad peritoneal.
- Unen órganos del peritoneo y tienen un papel importante en la nutrición visceral, porque sirven de vía para vasos y estructuras relacionadas.
- Epiplones
- Son pliegues del peritoneo parecidos a los mesos.
- Unen elementos del tubo digestivo entre sí.
- Cumplen una función vasculonerviosa, es decir, sirven de soporte para vasos sanguíneos y nervios.
Medios de relación con el aparato locomotor
- Fascias y paredes musculares
- Destacamos que toda la estructura visceral se relaciona con la musculatura abdominal y lumbar.
- La pared abdominal ayuda a estabilizar las vísceras, especialmente cuando aumenta la presión interna.
- Diafragma
- Es presentado como un elemento clave: al inspirar desciende y arrastra la masa visceral.
- Su movimiento influye sobre órganos como hígado, estómago, colon, duodeno y riñones.
- Además, las vísceras sirven como apoyo funcional para el diafragma mediante el equilibrio de presiones.
- Presiones intracavitarias y efecto turgor
- El efecto turgor consiste en que las vísceras ocupan el máximo espacio disponible dentro de la cavidad, ayudando a mantener la cohesión visceral.
- Las presiones intracavitarias dependen de la presión atmosférica y de la tensión de los músculos de la pared.
- Ambos mecanismos contribuyen a equilibrar la columna visceral sobre la que se apoya el diafragma.
- Contenedor osteomuscular
- Diferenciamos entre:
- El contenedor: diafragma, pared abdominal, pelvis, periné, columna lumbar y sacro.
- El contenido: la masa visceral.
- Esto significa que cualquier restricción visceral puede repercutir sobre músculos, fascias, columna, pelvis o sacro, y viceversa.
- Diferenciamos entre:
En resumen, las vísceras se unen entre sí mediante serosas, ligamentos, mesos y epiplones, y se conectan con el aparato locomotor a través del diafragma, fascias, musculatura abdominal y lumbar, pelvis, periné, columna y sacro. Esa relación explica por qué una alteración de movilidad visceral puede influir en dolores musculoesqueléticos como lumbalgias, molestias pélvicas o tensiones abdominales.



Describimos dos tipos de lesiones viscerales:
1. Lesiones del contenedor
Son las lesiones que afectan a las paredes que envuelven y sostienen la masa visceral. Es decir, no afectan directamente a la víscera en sí, sino a las estructuras que la contienen y condicionan su movilidad.
Incluyen principalmente:
- Diafragma
- Músculos de la pared abdominal
- Pelvis
- Músculos del periné
- Columna lumbar
- Sacro
Cuando estas estructuras pierden movilidad, tienen exceso de tensión o presentan una disfunción mecánica, pueden alterar la presión interna, el sostén visceral y el movimiento normal de los órganos.
2. Lesiones del contenido
Son las lesiones que afectan a la masa visceral propiamente dicha y a los elementos que la envuelven, suspenden o contienen. Las describimos como un conjunto deformable y comprimible.
Incluyen:
- Las propias vísceras.
- Sus medios de unión: ligamentos, mesos, epiplones y serosas.
- Las restricciones de movilidad, ptosis, fijaciones o compresiones viscerales.
Estas lesiones se caracterizan por una restricción de movilidad visceral y pueden acompañarse de alteraciones neurológicas, vasculares, linfáticas y funcionales.
Idea clave
En resumen, diferenciamos entre lesiones del contenedor —las estructuras musculoesqueléticas que rodean y sostienen las vísceras— y lesiones del contenido —las vísceras y sus sistemas de unión—. Ambas pueden influirse mutuamente: una alteración en la columna, pelvis o diafragma puede afectar a la movilidad visceral, y una restricción visceral puede repercutir sobre el aparato locomotor.
Con lo cual, las lesiones viscerales osteopáticas se caracterizan por una restricción de movilidad, y se acompañan de perturbaciones neurológicas, en una zona metamérica.
Una zona metamérica se entiende como el territorio relacionado con un segmento de la médula espinal que recibe información sensitiva y envía respuestas motoras o vegetativas. Cuando una lesión visceral altera esa zona, no solo afecta a la víscera, sino también a tejidos relacionados por la misma vía nerviosa.
Las implicaciones que describimos son:
- Dermalgia refleja
- Puede aparecer dolor, sensibilidad o molestia en una zona cutánea relacionada con la misma metámera.
- Es decir, una disfunción visceral puede manifestarse como dolor reflejo en la piel o tejidos superficiales.
- Angiospasmo
- Se produce una alteración del tono vascular.
- Esto puede afectar a la vascularización de la víscera, reduciendo o modificando el aporte sanguíneo.
- Espasmo de fibras musculares lisas
- Las fibras musculares lisas forman parte de muchas vísceras abdominales y pélvicas.
- Su espasmo puede repercutir directamente sobre la función del órgano, por ejemplo en su movilidad, tránsito o capacidad de contracción.
- Alteración del tono neurovegetativo
- Cambia la actividad de los elementos nerviosos vegetativos que regulan las secreciones viscerales.
- Esto puede influir en funciones digestivas, glandulares o de regulación interna.
- Ptosis del órgano
- Puede producirse un descenso o pérdida de sostén de la víscera.
- Esto modifica su posición y puede alterar sus relaciones mecánicas con otras estructuras.
- Disminución de la circulación sanguínea y linfática
- La reducción del flujo sanguíneo y linfático favorece el estasis y la congestión.
- Esto puede dificultar la recuperación tisular y mantener la disfunción.
- Disfunciones vertebrales
- La alteración visceral puede relacionarse con disfunciones de la columna.
- A su vez, estas disfunciones vertebrales pueden facilitar o mantener la irritación nerviosa a nivel metamérico.
En resumen, una perturbación metamérica puede crear un circuito reflejo entre víscera, sistema nervioso, piel, vasos, musculatura lisa y columna vertebral. Por eso insistimos en que una restricción visceral puede tener manifestaciones tanto orgánicas como musculoesqueléticas.
Casos Clínicos
Con toda esta introducción, se resumen a continuación algunos casos clínicos trabajados en gabinete, organizados para facilitar la lectura y destacar los aspectos principales: motivo de consulta, hallazgos relevantes, intervención osteopática y evolución.
| Caso | Resumen clínico |
| 1. Dolor lumbar con irradiación pélvica | Varón, deportista habitual, con dolor lumbar irradiado hacia el hueso iliaco izquierdo. La valoración relacionó la sintomatología con desequilibrios de la pisada, alteraciones pélvicas, tensión lumbar y restricción visceral. En la cuarta sesión se trabajaron disfunciones de hígado, páncreas, estómago, uréter izquierdo y duodeno. Tras seis sesiones de abordaje osteopático integral, el dolor disminuyó de forma importante y la persona pudo retomar progresivamente su actividad deportiva. |
| 2. Dolor ciático posparto | Mujer, madre de tres hijos, con dolor ciático persistente tras los partos y antecedente de esguince crónico de tobillo derecho. La intervención combinó trabajo muscular, fascial, ligamentoso y visceral. En la quinta sesión se detectaron ptosis de estómago y riñón, junto con necesidad de liberación pélvica. La evolución fue favorable, con desaparición del dolor y normalización de la presión sobre los nervios pélvicos. |
| 3. Dolor pélvico inguinal | Varón con dolor pélvico a nivel inguinal, tratado inicialmente por alteraciones músculo-esqueléticas. Posteriormente se identificaron restricciones viscerales en colon descendente y bazo, además de ptosis de hígado, estómago y riñón izquierdo en controles sucesivos. El trabajo incluyó ajuste visceral, apertura del ángulo cólico izquierdo, descompresión diafragmática e integración neuromuscular dorsal. Tras la intervención, la persona refirió mejoría digestiva hasta eliminar la medicación para la acidez, siempre con recomendación de control médico. |
| 4. Lumbalgia con irradiación a pierna | Varón con dolor lumbar irradiado a una pierna. Tras dos sesiones de osteopatía estructural, en la tercera sesión se abordó la respuesta visceral asociada a la lumbalgia. Se halló bloqueo del colon descendente en rotación externa y ptosis gástrica. El trabajo visceral permitió completar la normalización funcional y se considera superada la lesión, reforzando la relación entre disfunción mecánica y restricción visceral. |
En conjunto, los casos muestran cómo las restricciones viscerales pueden relacionarse con dolor lumbar, pélvico o ciático, y cómo el abordaje osteopático integral busca normalizar la movilidad visceral, la función neurovegetativa y la relación con el sistema músculo-esquelético.
José Enrique García G. Osteópata NE 16686/2015 Máster en Osteopatía Bajo Evidencia Científica
No aportamos en este artículo objeto de evidencia científica, ya que está basado en la propia experiencia del autor y la disposición de información de osteópatas cualificados de diferentes países.
Aún así, remitimos al lector interesado en la lectura de revistas científicas al respecto de los procesos viscerales y osteopatía, los siguientes:
- Dolor y estrategias terapéuticas en osteopatía (III)
Juan Elicio Hernández Xumet, DO-MRO10.1016/S1886-9297(09)72209-XOsteopatía Cientifica. 2009;4:65-9
- La enfermedad por reflujo gastroesofágico y la unión esofagogástrica. Revisión de la literatura
Rafael Corrêa Vieira da Silva, Tomás Navarro-Rodríguez, Ángel Oliva Pascual-Vaca, Cleofás Rodríguez Blanco10.1016/S1886-9297(10)70016-3Osteopatía Cientifica. 2010;5:84-8
- Repercusiones sintomáticas de la técnica dog en extensión bilateral sobre D5/D6 en pacientes dispépticos
Elena Sánchez Jiménez, DO-MRO, FT, Javier Rodríguez Díaz, DO-MRO, FT10.1016/S1886-9297(09)72206-4Osteopatía Cientifica. 2009;4:47-54
- Alteraciones en las concentraciones de amonio sérico después de la aplicación de la técnica osteopática sobre el hígado según Ralph-Faylor
Leandro Alberto de SousaOsteopatía Cientifica. 2011;6:19-29